jueves, 13 de junio de 2013

Teorías de las Revoluciones en Latinoamerica II (Excurso)

INTERPRETACIONES REVISIONISTAS: puntos de comparación y contraste entre México, Inglaterra y Francia.

Autor: Ramón H. Alvarez
      
En un interesante ensayo 1 , Alan Knight, trata de elucidar y comparar interpretaciones revisionistas de estas tres revoluciones, identificar el carácter del revisionismo, y establecer puntos de comparación y contraste entre las tres tradiciones historiográficas.
      El autor, conciente de la eurocentricidad de la historia europea, sostiene que, si bien la revolución mexicana se bifurca en 1914-1915, 1920 y 1923-1924; con rupturas menores en 1927 y 1929; y una importante batalla faccional (más política que militar) se da en 1935-1936; considera que algunas de estas rupturas fueron significativas históricamente pero no historiográficamente; no así, el cisma de 1934-1935 entre Plutarco Elías Calles 2 y Lázaro Cárdenas 3 , que -según el autor- si tuvo consecuencias historiográficas. Opina que Cárdenas, con su rumbo izquierdista, ofendió a los revolucionarios más conservadores, y fue acusado de acudir a doctrinas exóticas, y  señala que en la década de 1940, cuando la política oficial se apartó del nacionalismo, redistribución y reforma, el régimen aún se autodenominaba revolucionario, como lo hizo la administración de Salinas de Gortari ( momento de elaboración del ensayo de Knight); de manera que la historiografía de la Revolución es por ello inseparable de las tendencias políticas posrevolucionarias.
      Habla de una tercera generación de historiadores -desde fines de la década de 1960- que ha llegado a la madurez, por lo que, considera que el estudioso de la Revolución Mexicana ha llegado a parecerse más de cerca a su contrapartes ingleses o franceses (los franceses tardaron 102 años para establecer una cátedra de estudios de la Revolución, sostiene el autor).
      Conciente de que la Revolución Mexicana no fue un monolito, sino una amalgama de numerosas experiencias revolucionarias, señala que, esto no es un descubrimiento de la nueva ola revisionista. Luego, respecto a la tipicidad, se pregunta: ¿En que medida un estudio de un caso dado puede ser tomado como típico del país, de una región, de un estado, de un tipo de comunidad, de una facción en particular? A partir de aquí, nos enfrentamos -dice el autor- a un viejo problema historiográfico, el de distinguir lo típico de lo atípico, el caso ilustrativo del anómalo; de manera que estudios locales y regionales (aun sofisticados) no pueden aún brindar una descripción del país en su totalidad, sería aventurar generalizaciones no fundamentadas estadísticamente.
      La diversidad temporal de la Revolución no es menos importante para Night: la Revolución Maderista de 1910-1911 difirió de la Revolución Constitucionalista de 1913-1914; el régimen sonorense de 1920-1934 del cardenista de 1934-1940, y este de todo lo posterior a 1940.
      Para el autor, México en el año 1915, constituye un año decisivo en la historia moderna, ya que alcanza su punto máximo la guerra civil, la soberanía múltiple y la protesta popular, comenzando luego el pueblo a ser desplazado por las elites revolucionarias, representativas de la burguesía, las que continuaron sustancialmente el antiguo proyecto porfiriano de desarrollo capitalista, la construcción del estado y la represión de los movimientos populares; otro tanto ocurrió con la crisis de los años ´40 -periodo de reformas aceleradas-, en parte estimulada por la presión popular y manifiesta en la presidencia de Cárdenas (1934-1940) llegando a su fin en 1938-1940, y dejando a políticas más conservadoras, favorables al capital y hostiles a los intereses de campesinos u obreros.
      El autor se pregunta: ¿Cómo un régimen nacido de la revolución social con el pasar del tiempo, se vuelve tan precapitalista (uno de los mas estable) y socialmente regresivo en Latinoamérica, y se responde: por la misma razón por la cual el radicalismo popular inglés de la década de 1640 dio paso a la nueva estabilidad política de comienzos del siglo XVIII y a la oligarquía veneciana de mediado del XVIII; y agrega: el radicalismo inglés contribuyó a destruir el antiguo régimen, pero no pudo instalar uno alternativo popular en su lugar; en cambio habiendo completado su obra destructiva, cayó victima de los nuevos gobernantes de Inglaterra, posteriores a la Restauración -la aristocracia aburguesada, la Vieja Corrupción, el “P.R.I. inglés”-.
      Conocedor Knight, de que en la década de 1930, las ligas campesinas y sindicatos, y sobre todo la reforma agraria fueron lo suficientemente importante y autónomos, y no como lo califica la imagen revisionista, del Estado manipulativo y maquiavélico que dominaba la sociedad civil, el autor se asume en la categoría de “algo tradicional” en su análisis histórico, y sostiene, que la década de 1930, fue un programa de reforma radical más allá de la mera consolidación de elites neoporfirianas, o estado centralizador, aunque le resulta exagerada la imagen revisionista de continuidad neoporfiriana.
      Además Knight disiente de la tesis que describe a la revolución como movimiento nacionalista antiimperialista dirigida contra la explotación económica extranjera, en particular EEUU; y diverge con los eruditos revisionistas de los últimos años cuando tratan el periodo 1910-1920, y la última parte de 1930. Sostiene que la imagen tradicional, tannenbaumiana 4 de una revolución popular, agraria y campesina, es compatible con su punto de vista en lo que respecta a 1910-1915, y afirma que la historia posrevolucionaria  de México anterior a 1940 no fue una simple leyenda de construcción del Estado y acumulación de capital.
      Con respecto a aquellos revisionistas que condenan la Revolución Mexicana por su comparativa debilidad, y los ejemplos comparativos que invocan,  el autor sostiene que, son abstracciones objetivadas más que procesos históricos complejos, e invita a dejar de lado tales abstracciones y revelar las imperfecciones de todas las revoluciones, pues en cualquier revolución los activistas revolucionarios son una minoría, lo cual no invalida la importancia, radicalismo y efecto transformador de tales procesos. A su vez, arremete contra los “cánones” abstractos de ortodoxia revolucionaria, donde los campesinos son descartados de inmediato; y ante ese enfoque arbitrario y ahistórico, sostiene que, son muchas las revoluciones producto de clases populares, cuya falta de programas revolucionarios fue compensada por sus acciones revolucionarias objetivas, por la  destrucción violenta del viejo orden; no importa si en la Inglaterra rural, Francia o México.
     También, con respecto a algunos autores, que con una marcada parcialidad -relevante en el contexto historiográfico comparativo-, por preferencia de los ejemplos franceses y europeos en general, y su resistencia a transportarlos, y ante la falta de un ajuste adecuado, en espacio y tiempo, Night expresa: Una cosa es ver el antiguo régimen francés (monárquico) como victima de las ideas enervantes ilustradas y cuadros intelectuales proselitizantes y otra muy distinta es ver del mismo modo al antiguo régimen porfiriano (republicano) heredero de las Guerras de la Independencia y la Reforma, imbuido de filosofía positivista liberal; de manera que en México no podía haber un regicidio (magnicidio, homicidio), real o simbólico: la monarquía, la casta y el privilegio corporativo habían sido derribados años antes.       
      Knight por otro lado, reniega de la estadolatría del análisis revisionista de la era posrevolucionaria mexicana, en el contexto de interpretar el ascenso ininterrumpido del Estado, que en su contraparte Inglesa, la historiografía tomó de la clase media en constante ascenso. Para Nigth, el análisis es excesivamente teleológico, carece del conocimiento empírico como teórico. Esta estadolatría, muchas veces depende de la invocación ritual del bonapartismo, importación de la Revolución Francesa, que aún en Francia deja mucho que desear en términos de claridad y precisión. 

     En su ensayo -como síntesis- Knight se propone: 1- brindar algunas breves comparaciones con otros revisionismos revolucionarios, 2-considera como y por que se ha desarrollado el revisionismo, 3-si estos revisionismo son rama relacionadas de un tronco común, y cual es el nutrimento ideológico. El autor -aclara- enfoca dicho paralelismos desde su punto de vista mexicanista, y se sirve de ocho proposiciones revisionistas tomadas de los estudios mexicanos, y nos expresa que cada una de estas, presenta claros paralelismos en la bibliografía inglesa y francesa.
      En términos generales -desprendidos de las ocho proposiciones- cuestiona: 1-El enfoque excesivamente teleológico de los revisionistas, en el contexto de una revolución progresista; y la sobrevaloración que estos hacen de las opiniones contemporáneas, aborreciendo las de los historiadores ortodoxos, en cuanto a percepción retrospectiva se refiere, 2-Que las revoluciones hayan sido más la obra de las elites que de las masas; y ante este cuestionamiento ejemplifica con: los miembros del Parlamento inglés, se parecían bastante a los caciques mexicanos o a los terratenientes sin poder; y las revoluciones que dirigían eran luchas Namieristas 5 por el lugar y la posición, no luchas ideológicas o de clase. El hecho de que los estudios de:  provincialismo (Revolución inglesa),  municipalización (Revolución francesa), y la idea de integraciones  verticales, con comportamientos deferentes y localistas -los condados ingleses o los movimientos serranos mexicanos- y su falta de polarización clasista interna, no necesariamente las convierte en fuerzas inamovibles, 3- A la inversa, cuestiona al revisionismo que tiende a ponderar el poder presunto del Estado revolucionario: cromwelliano, jacobino o constitucionalista/sonorano/cardenista, 4- Advierte a los analistas que convierten a la revolución -en su interpretación- en una “empresa política”, donde podemos encontrar un estado arrogante -organizado, y ambicioso-, o su contraparte, donde se pelea por un puesto, sin un contralor que paute las normas, 5- de lo anterior –si así fuese- la interpretación de la revolución para los analistas es de una “reorganización namierista”, 6- los revisionistas devotos de la continuidad  contra la ruptura, llegan a negar, subestimar, o pasar por alto el “hecho real” de la ruptura, resaltando el statu quo, 7- una vez más, advierte, de los revisionistas que de una manera u otra, sea en México, Inglaterra  o Francia, la “ruptura”, cambio, o disolución, resulta de “fuerzas exógenas”, de una nueva cultura subversiva con maquinaciones extranjeras, para ellos, este nuevo fenómeno, no proviene del antagonismo de clase, y como -ahora- tiene prioridad la cultura, en el contexto de las ideas nuevas, de la heterodoxia y, habiéndose desechado el reduccionismo económico, pasa a ocupar su lugar el reduccionismo idealista, y para ellos la revolución no procede de subversivos locales, sino de  entrometidos extranjeros; finalmente la revolución es provocada por la “guerra exterior y la invasión”. Tal interpretación -sostiene el autor- es compatible con algunas teorías generales de la revolución -actuales-, que enfatizan las presiones externas, militares y geopolíticas dentro del sistema internacional de los Estados[i]. Y Knight, como corolario de estas erróneas interpretaciones -a su entender-, nos dice -como ejemplo- que en México no hubo ninguna guerra, mucho menos se la perdió, ninguna crisis internacional desató la revolución, y si fue la guerra civil la que causó la disolución del gobierno y no viceversa; por otro lado, muestra su desacuerdo con los que designan a la Revolución Francesa como resultado de contingencias y consecuencias no previstas, 8- nos advierte de historiadores que rehabilitan contrarrevolucionarios individuales: el caso de Huerta y Félix Díaz, para México, o el Viejo Pretendiente y Timothy Brecknock para Inglaterra; o contrarrevolucionarios colectivos, y en ese contexto traza un paralelismo entre cristeros 6/vendeans ( para México y Francia respectivamente), y se diferencia de estos, por el enfoque dogmático con que amparan estas interpretaciones, habida cuenta de que, una vez más, la erudición revisionista, se adhiere en forma obstinada a las fuentes y opiniones contemporáneas; Knight se revela contra la historiografía emic 7, por considerar reduccionista a cualquier análisis de motivación encubierta (análisis etic 8 ).
      Knight está convencido que existen rasgos comunes, que caracterizan la historiografía revolucionaria de estos tres casos distintos; y en virtud de ser el caso mexicano el más reciente, es el más ligado a los problemas políticos contemporáneos, y en ese contexto remarca que los historiadores y su historia son influidos por las tendencias y problemas contemporáneos, y citando a James Joll, respalda el concepto de que toda la historia puede ser historia contemporánea, pero sostiene que alguna es más contemporánea que otra, por ejemplo, sea el caso de las revoluciones.
      Para Knight las interpretaciones de la revolución Mexicana, están influidas por la crónica histórica de los últimos 25 a 30 años, iniciada por la masacre de Tlatelolco 9 de 1968, lo que profundiza la pérdida de legitimidad del régimen y el colapso del modelo de desarrollo de sustitución de las importaciones, y considera que el repudio a la Revolución y a la ortodoxia revolucionaria tiene un poderoso atractivo contemporáneo;  considera errado el enfoque intelectual de los revisionistas, cuando, al  resaltar o “sacar a luz” a “elites manipuladoras”, a “campesinos embaucados”, a “católicos perseguidos”, o cualquier otro arquetipo -actores de la historia revolucionaria-  simplifican y subestiman la complejidad de tal Revolución.
      El autor, luego resalta estas diferencias: Los revisionistas mexicanos atacaron un régimen que estaba en el poder, así como una tradición historiográfica –ambos íntimamente entrelazados-, y con una génesis revolucionaria -en ambos casos- reciente; mientras que los revisionistas ingleses y franceses, “rompieron lanzas” en el plano del mundo académico, ya que el tiempo de los regímenes o gobiernos vigentes -en sus momentos revolucionarios-, había ocurrido bastante tiempo atrás.
      No obstante, en términos generales, Knight sostiene que el revisionismo llevó a cabo algunas funciones útiles y necesarias: 1-obligó a los historiadores -ortodoxos- a modificar, rectificar o fortalecer las críticas; y 2-se descartaron los análisis basados en simplistas luchas de clase, o transformaciones súbitas de modos de producción.
      Para el autor, “las revoluciones ya no son prolijamente atribuidas al ascenso o caída de la aristocracia rural inglesa, al deliberado esfuerzo de la burguesía francesa, o al levantamiento de un campesinado mexicano monolítico y oprimido. Los movimientos de clase se revelan complejos, y de ningún modo dan cuenta de todo el proceso revolucionario; los resultados pueden derivar menos de estrategias deliberadas, que del impacto no planeado -pero pautado- de las fuerzas sociopolíticas y las transformaciones estructurales -política, económica, social y cultural- tienden a ser procesos extensos, no sucesos revolucionarios separados, en especial cuando consideramos revoluciones, como la Inglesa, la Francesa y la Mexicana, pertenecientes a una secuencia burguesa más que socialista”

      Finalmente, se destaca cuando Knight, preclaramente enfatiza acerca de la tendencia ideológica posterior a la década de 1960, señalando y advirtiéndonos del alejamiento y denigración del marxismo ortodoxo, de la critica capciosa hacia el reduccionismo económico, del cuestionamiento del papel arbitrador y redistribucionista del Estado (planeamiento, bienestar social, estatismo y dirigismo), en pro del fortalecimiento de su contraparte -ya vigente por esos años- donde lo distintivo es: la veneración del mercado -laissez-faire-, el culto a ultranza del individualismo y una democracia donde al liberalismo económico, se acompaña cada vez menos de un liberalismo social.

                                                                             Ramón H. Álvarez, 30/05/2007
















NOTAS AL PIE Y BIBLIOGRAFÍA FINAL




1 Alan Knight, “Punto de Vista. Revisionismo y revolución: México comparado con Inglaterra y Francia”, en Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, 3ª Serie, Nº 10, Buenos Aires, Segundo semestre de 1994, pp. 91-127. En material impreso de Edición en CD-ROM, Libros Digitales, Serie del Nuevo Siglo, vol. 0/1, Buenos Aires, 2001 (2ª edic.), pp. 1-41. 

2 Plutarco Elías Calles, presidente de México desde 1924 hasta 1928. Tras el fallecimiento de su padre, en 1881, se añadió a su nombre el apellido de su padrastro (Juan B. Calles). Opuesto a la política de reformas sociales iniciada por Lázaro Cárdenas. Un año después de finalizar su mandato, en 1929, fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), agrupación política que, desde enero de 1946, pasaría a denominarse Partido Revolucionario Institucional (PRI). Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation.

3 Lázaro Cárdenas, presidente de México desde 1934 hasta 1940, desarrolló una serie de proyectos que incluían la reforma agraria y la construcción de escuelas. En 1938 nacionalizó las industrias petroleras extranjeras establecidas en México y mantuvo el control estatal sobre las grandes plantaciones. Cárdenas se granjeó el apoyo de las clases campesinas y obreras, y fue uno de los presidentes más populares de México. Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation.

4 En referencia a Frank Tannenbaum. Alan Knight, en “FRANK TANNENBAUM Y LA REVOLUCIÓN MEXICANA”, traducción de María Vinós, nos dice:”un ejemplo del punto de vista tradicional de la Revolución Mexicana…Por lo tanto, trataré la visión tannenbaumiana de la Revolución sin referirme más que limitadamente al debate tradicional/revisionista. Vale la pena aclarar una cuestión desde el principio. Se puede defender a Tannenbaum de los ataques de los críticos revisionistas por dos razones: la primera, es que su visión de la Revolución es históricamente correcta; la segunda, que sus críticos le atribuyen cosas que no dijo, la crítica ha distorsionado sus puntos de vista. Mientras que la primera razón es la más importante, la otra también merece atención, ya que, en algunos casos, la visión “tannenbaumiana” o “tradicional” se presenta de forma distorsionada y, sobre todo, simplificada. Para bien o para mal, no hay ninguna señal de que Tannenbaum haya cambiado radicalmente sus opiniones durante su “periodo mexicano”; es decir, de los años veinte y principio de los treinta. Así pues, es razonable tomar estas fuentes como representantes de la visión tannenbaumiana de la Revolución.   www.ejournal.unam.mx/historia_moderna/ehm19/EHM01902.pdf


5 Lewis Namier, en “Human Nature in Politics” (1955), En dicho artículo, que luego daría lugar a toda una corriente historiográfica denominada “namierista”, su autor cuestiona aquel supuesto antropológico que se encuentra en la base de la perspectiva de Lovejoy. Según señala, la historia muestra que los hombres no han tenido nunca mayores problemas en contradecir sus ideas siempre que lo consideraron necesario. Tomar las mismas como base para comprender el sentido de sus acciones resultaría, por lo tanto, sencillamente ingenuo. En definitiva, lo que Namier ponía en cuestión era la legitimidad misma de la historia intelectual, el objeto de su empresa. De la Historia de ‘ideas’ a la Historia de los ‘lenguajes políticos’.Las escuelas recientes de análisis conceptual. El panorama latinoamericano:Elías J. Palti. Https://guoa.ub.gu.se/dspace/bitstream/2077/3275/1/anales_7-8_palti.pdf


6 Movimiento armado mexicano conocido con el nombre de cristero que luchó entre 1926 y 1929 contra la política laica gubernamental. Dicho grupo de carácter católico estuvo compuesto por peones y aparceros rurales, dirigidos por antiguos militares revolucionarios e incluso por sacerdotes. Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation.

7 Las emic operations se caracterizan por la elevación del informante nativo a la condición de juez último de la adecuación de las descripciones y análisis del observador…Tomado de la cita 71 a pie de página 22 de: Alan Knight, “Punto de Vista. Revisionismo y revolución: México comparado con Inglaterra y Francia”, En material impreso de Edición en CD-ROM, Libros Digitales, Serie del Nuevo Siglo, vol. 0/1, Buenos Aires, 2001 (2ª edic.), pp. 1-41. 


8 Las etic operaciones se caracterizan por la elevación de los observadores a la condición de juez último de las categorías y conceptos utilizados en descripciones y análisis… Tomado de la cita 71 a pie de página 22 de: Alan Knight, “Punto de Vista. Revisionismo y revolución: México comparado con Inglaterra y Francia”, En material impreso de Edición en CD-ROM, Libros Digitales, Serie del Nuevo Siglo, vol. 0/1, Buenos Aires, 2001 (2ª edic.), pp. 1-41. 


9 En Agosto de 1968, en vísperas de las Olimpiadas mexicanas, varios cientos de manifestantes civiles, en su mayoría estudiantes fueron matados por las fuerzas gubernamentales en Tlatelolco en la Ciudad de México. Tomado de la cita 56 a pie de página 17 de: Alan Knight, “Punto de Vista. Revisionismo y revolución: México comparado con Inglaterra y Francia”, En material impreso de Edición en CD-ROM, Libros Digitales, Serie del Nuevo Siglo, vol. 0/1, Buenos Aires, 2001 (2ª edic.), pp. 1-41.